LA CONSULTA
El último paciente se fue.
Él ya te estaba esperando.
Entras en el despacho. La camisa la tiene abierta. Las gafas todavía puestas.
Las manos grandes recorriendo despacio su pecho y su barriga.
Te mira mientras se toca. No dice casi nada.
Solo te observa… y te espera.
Cuando te acercas, coge tus muñecas y pone tus manos exactamente donde quiere sentirlas.
El calor de su piel, el olor de su cuerpo después de todo el día, y esa forma tan clara de mostrarte lo que desea.
Un relato sensorial, íntimo y muy explícito sobre el momento en que, al final de la jornada, ya no hace falta disimular.
Perfecto si te gustan los hombres maduros, la intimidad directa y las historias donde el deseo se impone con total naturalidad.